Una de las preguntas que más me llegan es si conviene una agencia, un freelance o armar la web uno mismo con una plantilla. La respuesta honesta es que las tres funcionan, y que la elección no se define por cuál es mejor en abstracto, sino por el tamaño de tu proyecto y por quién te va a atender dentro de seis meses. Abajo están las tres formas, para quién es cada una, y las preguntas que conviene hacer antes de decidir. Esas preguntas sirven igual para las tres.
Las tres formas
Armarla vos, con una plantilla. Wix, Squarespace, Tienda Nube y similares. Pagás una suscripción mensual y armás el sitio arrastrando bloques. Es lo más barato y lo más rápido para estar online, y no necesitás a nadie más.
Un freelance o un estudio chico. Hablás directo con la persona que la hace, el diseño es propio y las decisiones se toman entre dos. Todo depende de dar con la persona correcta, y eso es justamente lo que hay que saber evaluar.
Una agencia. Un equipo con roles separados: diseño, desarrollo, cuentas. Te da estructura y capacidad para proyectos grandes o con soporte permanente. A cambio, solés hablar con un intermediario en vez de con quien ejecuta, sos un cliente entre varios, y esa estructura se paga.
Para quién es cada una
Si estás validando una idea, si el sitio es de una sola página, o si el presupuesto todavía es chico: usá una plantilla, en serio. Vas a estar online el mismo día por unos pocos dólares por mes, y contratar a alguien para eso es gastar de más. Con el tiempo te vas a topar con límites —el diseño se parece al de otros, cuesta que cargue rápido, y hay cosas que directamente no se pueden hacer—, pero para esa etapa alcanza y sobra. Y tengas web o no, dar de alta el Perfil de Empresa de Google es gratis y te pone en el mapa el mismo día: acá cuento cómo se hace.
Si el proyecto es grande, tiene varias áreas internas involucradas o necesitás soporte todos los días, una agencia te da una estructura que una persona sola no te puede dar.
En el medio queda una franja ancha, que es donde está la mayoría: el negocio que ya funciona, que quiere algo propio y que valora hablar siempre con la misma persona. Ahí encaja un estudio chico.
Las cuatro preguntas que conviene hacer
Valen para cualquiera de las tres opciones, y ninguna es incómoda de preguntar.
A nombre de quién quedan el dominio y el hosting. Tienen que quedar a nombre tuyo o de tu empresa. Eso es lo que hace que el sitio sea realmente tuyo y que puedas mudarlo el día que quieras cambiar de proveedor. Es la pregunta que menos se hace y la que más problemas trae después.
Qué trabajos puedo abrir ahora mismo. No imágenes en un portfolio: la dirección, para entrar desde el celular y ver si carga rápido y si funciona. Un portfolio de capturas lindas no prueba que el sitio exista ni que ande.
Quién me atiende dentro de seis meses. Todo sitio necesita cambios. Cómo se piden, cuánto tardan y cuánto cuestan. Que la respuesta sea concreta importa más que cuál sea la respuesta.
Qué necesitan de mí. Textos, fotos, logo, listado de productos. Es la causa número uno de que un proyecto se atrase, y conviene saberlo antes de empezar y no dos semanas después.
Lo que no te dice nada sobre la calidad
El precio, para arriba o para abajo. Caro no garantiza nada, y barato tampoco condena. Lo que importa es qué incluye y qué pasa el día después de la entrega.
Un portfolio lindo. Se pueden mostrar diseños que nunca se publicaron o que ya no están online. Por eso la pregunta es por sitios vivos.
La tecnología que use. WordPress, React, lo que sea. A vos te importa que cargue rápido, que puedas actualizarlo sin depender de nadie y que aparezca en Google. Cómo está hecho por dentro es problema de quien lo hace, no tuyo.
Dónde entro yo
Para ser transparente: yo soy la tercera opción. Un estudio de una persona, con trato directo de principio a fin, diseño y código propios. No es para todos: si tu caso es el de la primera opción, te conviene más una plantilla y te lo voy a decir.
Si ya tenés claro que querés algo propio y lo que te falta es que te encuentren, en esta nota cuento cómo hacer que tu negocio aparezca en Google y en ChatGPT. Y si lo que vas a hacer es vender productos, acá comparo tener tienda propia contra vender en Mercado Libre e Instagram.
Lo que más me preguntan
¿Tenés un proyecto y no sabés bien por dónde arrancar? Contame de qué se trata y lo vemos, sin compromiso.