Si buscás tu negocio en Google por su nombre y no aparece esa ficha al costado con el mapa, el teléfono y las reseñas, es porque no tenés el Perfil de Empresa dado de alta. La respuesta corta: es gratis, lo hacés vos en una tarde y para un negocio local es lo que más rinde de todo lo que se puede hacer en Google. Abajo está qué es, qué te va a pedir cuando lo des de alta, cómo te verifica y cuáles son los campos que de verdad cambian algo.
Qué es, y qué no es
El Perfil de Empresa es la ficha que Google arma de tu negocio: el nombre, la categoría, la dirección o la zona donde atendés, el teléfono, los horarios, las fotos y las reseñas. Es lo que aparece al costado cuando alguien te busca por tu nombre, y lo que te pone en el mapa cuando busca lo que hacés en tu zona.
No es una web y no la reemplaza. La ficha la controla Google y vive adentro de Google. Tu web es tuya y vive en tu dominio. Se complementan: la ficha te hace aparecer, la web es donde la persona termina de decidir si te escribe.
Y no se paga. No hay versión premium ni forma de pagar para salir más arriba en el mapa.
Qué te va a pedir cuando lo des de alta
El perfil se crea desde business.google.com/add. Si Google ya generó una ficha de tu negocio por su cuenta, en vez de crear una nueva tenés que reclamar esa: buscala en Maps y fijate si dice "Reclamar esta empresa". Después se administra desde la propia Búsqueda de Google o desde la app de Maps.
El nombre. El nombre real de tu negocio, tal como está en el cartel o en la factura. Acá está el error más caro que se puede cometer: agregarle palabras clave, tipo "Panadería Rodríguez tortas y postres en Caballito", va contra las políticas de Google y es motivo de suspensión del perfil. Va el nombre, y nada más.
La categoría principal. Es el campo que más pesa de todos, porque es el que decide para qué búsquedas te muestra. Elegí la más específica que describa lo que hacés, no la más amplia. Después podés sumar categorías secundarias.
La dirección o la zona. Si atendés en un local, va la dirección. Si vas vos al cliente o trabajás desde tu casa, podés ocultar la dirección y mostrar solo la zona donde atendés. Para verificarte, igual te van a pedir que confirmes desde dónde operás.
Teléfono, horarios y sitio web. El enlace a tu web es lo que conecta la ficha con lo tuyo, así que no lo dejes vacío.
Cómo te verifica Google
Hoy hay cinco formas: grabación de video, llamada o SMS, correo electrónico, videollamada en vivo con alguien del equipo de Google, y la clásica postal con un código al domicilio. Cuáles te ofrece depende del tipo de negocio, y no siempre están todas disponibles.
La más habitual últimamente es la del video: te piden grabar sin cortes un recorrido donde se vea la ubicación, algo que muestre que el negocio funciona ahí, y algo que pruebe que sos vos quien lo maneja, como las herramientas, el cartel o documentación a la vista.
La revisión puede tardar hasta cinco días hábiles. A veces sale en el momento.
Los campos que de verdad mueven algo
Una vez verificado, casi todo el mundo lo deja ahí y no vuelve nunca más. Estos son los que vale la pena completar bien:
Los servicios. Cargá uno por uno los trabajos que hacés, con su nombre y una descripción corta. Es texto que Google lee para entender de qué se trata tu negocio.
Las fotos reales. Del local, del equipo, del producto, del trabajo terminado. Las de banco de imágenes se notan a la legua y no le sirven a nadie.
Los horarios. Actualizados, incluidos los feriados. Es de las primeras cosas que mira quien te encuentra.
La descripción. Contá en criollo qué hacés y para quién, sin repetir la misma palabra clave cinco veces.
Las reseñas
Es la parte más incómoda de encarar y la que más cambia el resultado. Un perfil completo con dos reseñas rinde mucho menos que uno igual con veinte.
El momento de pedirlas es justo cuando terminaste un trabajo y la persona está conforme, no tres meses después. Google te da un enlace corto para pedir reseñas desde el propio perfil: mandalo por WhatsApp y hacele fácil el camino, porque si tiene que buscarte en Maps, no lo hace.
El ritmo importa más que la cantidad. De a poco y sostenido en el tiempo. Quince reseñas el mismo martes llaman la atención, y no para bien.
Y contestá todas, las buenas y las malas. Responder una crítica con calma y sin ponerte a la defensiva dice más de vos que diez reseñas de cinco estrellas.
Los errores que más se ven
Meter palabras clave en el nombre del negocio, que ya lo dijimos y es el que te puede costar el perfil entero.
Elegir una categoría genérica porque parece que abarca más. Abarca menos: te deja compitiendo con todos y sin destacarte en nada.
Poner una dirección donde no atendés a nadie, o la de un espacio de coworking compartido con otros diez negocios.
Dejarlo abandonado. Un perfil con los horarios de hace dos años y sin una foto nueva desde que lo creaste transmite exactamente eso a quien lo está mirando antes de decidir si te escribe.
Tener dos fichas del mismo negocio, algo que pasa seguido cuando reclamás una nueva sin darte cuenta de que Google ya había creado la suya. Si te pasa, se piden fusionar.
Dónde entro yo
En esto, en ningún lado, y está bien así: es gratis, lo hacés vos, y es la primera cosa que le recomiendo a cualquier negocio local, me contrate o no.
Donde sí entro es en la otra mitad. La ficha te pone en el mapa, pero cuando la persona toca el enlace a tu sitio, lo que encuentra ahí es lo que decide si te escribe o vuelve a la lista. Si esa parte no existe o está descuidada, la ficha trabaja para nada.
Si querés el panorama completo, del que esto es apenas el primer paso, escribí sobre cómo hacer que tu negocio aparezca en Google y en ChatGPT. Y si tenés un negocio de comida, hay cosas propias de ese rubro que cuento en esta nota.
Lo que más me preguntan
¿Ya tenés el perfil y lo que te falta es la web a la que manda? Contame de tu negocio y lo vemos.